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 ¿CAMBIO DE TENDENCIA EN EL EURO/DÓLAR?

Nos encontramos en un momento técnico importante en relación al cambio euro/dólar. La divisa americana se encuentra en zona de máximos relativos desde principios del mes de marzo. La más que esperada política restrictiva que va a aplicar la FED (si la inflación se mantiene controlada) unida a la moderación mostrada por el BCE a la hora de subir tipos (si lo hace, solo serán 25 pb de momento) está provocando que la actual tendencia de revalorización imparable del euro, empiece a tambalearse.

Los 1.5275 $/euro son clave en el corto plazo. Dicha referencia corresponde al triple máximo marcado por el dólar durante los últimos 3 meses, coincidentes a día de hoy con la directriz alcista acelerada (directriz iniciada en Agosto de 2007). Su pérdida podría propiciar una caída acelerada del euro/dólar hasta su siguiente zona de congestión situada en los 1.45 $/euro zonales.

A pesar de tratarse de divisas y obviamente presentar un fuerte componente de valoración fundamental, las relaciones de cambio euro/dólar y dólar/yen son especialmente respetuosas con sus escenarios técnicos, los cuales suelen reflejar de forma bastante fiel cuales son las expectativas del mercado ante posible cambios en las tasas de interés. En el caso actual, podemos ver como el mercado está esperando un diferencial de aumento en los tipos favorable a USA. Esto es normal ya que la FED cuenta con un margen bastante más amplio y de momento, su economía está empezando a mostrar signos de recuperación. Un dólar fuerte, trae consigo varios desencadenantes. Por un lado positivos, ya que la balanza comercial americana podría corregir en parte el escandaloso déficit que presenta, a la par que Europa mejoraría en competitividad con sus exportaciones, sobretodo en el sector asiático (economías dolarizadas). Sin embargo, en Europa el crudo nos saldría todavía más caro (si la OPEP no lo remedia) lo cual provocaría un nuevo mazazo para la inflación.

Las bolsas europeas giran entorno a la americana, lo que normalmente provoca que lo que es bueno para Estados Unidos lo acabe reflejando de forma positiva los mercados europeos. Un cambio de tendencia en el dólar sería muy positivo para la economía americana lo cual podría provocaría una subida generalizada en las bolsas (si el fantasma “subprime” no lo impide).