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 ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN DE LA ECONOMIA MUNDIAL

A continuación os presentamos un artículo escrito por el economista Luis Bautista Cervela, colaborador de n2bolsa, en el cual nos brinda su visión a grandes rasgos sobre cual es la situación actual de la economía mundial.

La actual situación de incertidumbre e inestabilidad que viven los mercados financieros, refleja el temor a una profunda y prolongada desaceleración de la economía real a nivel mundial. El Fondo Monetario Internacional ha vuelto rebajar la previsión de crecimiento de la economía mundial para el 2008 del 4,80% al 3,70% y no sería de extrañar ver próximas revisiones a la baja.

La mayor economía del planeta, EEUU, lucha por evitar la recesión. A pesar de haber conseguido un crecimiento del 0,60% en el primer trimestre batiendo las previsiones, los indicadores macro no hacen pensar que la situación contribuya a aliviar la desaceleración. Durante estos últimos años, se ha ido fraguando una burbuja inmobiliaria que ha arrastrado a muchos de los demás sectores de la economía y donde nunca antes las grandes entidades financieras habían obtenido semejantes pérdidas multimillonarias. La vinculación de créditos “sub-prime” con los mercados financieros es máxima. La capacidad crediticia de bancos y entidades de crédito se ha visto afectada por la fuerte contracción de oferta de crédito (credit crunch), la cual ha afectado negativamente tanto a la inversión empresarial como al consumo familiar, influyendo directamente al crecimiento económico.

Europa, herida por la crisis estadounidense, también se desacelera en términos de PIB. Las previsiones de crecimiento se han rebajado así como las previsiones de resultados en la mayoría de sectores empresariales, desde las “utilities” hasta las “telecos” pasando por bancos o aseguradoras. Pero la mayor preocupación en Europa sigue siendo la escalada de la inflación que de momento no se ha conseguido corregir con la subida paulatina de los tipos de interés hasta al 4%. La presión inflacionaria es mundial, debido principalmente a la escalada de todas las materias primas. El Banco Central Europeo sigue abogando por una política monetaria rígida manteniendo los tipos estables ante las turbulencias en los mercados y los síntomas de desaceleración económica.

Los países emergentes están tirando del carro de la economía mundial, su crecimiento continúa siendo espectacular, la previsión se sitúa por encima del 6% para 2008. La fuerte demanda interna y la menor dependencia de EEUU explican su éxito. Además poseen unos fundamentales sólidos, elevadas tasas de ahorro, niveles de deuda razonables y balanzas de pagos en superávit. La teoría del decoupling defendida por algunos economistas, la idea de que la ralentización de EEUU no afecta a las economías emergentes, es cuestionable en sentido estricto. La globalización de los mercados actuales y la aún gran dependencia comercial de las economías emergentes respecto EEUU, Europa y Japón, afectarán a estas economías, pero de momento sus tasas de crecimiento están aguantando bien la embestida de la crisis mundial.

En España, la desaceleración está siendo realmente brusca, es el país de la Eurozona más tocado por la crisis inmobiliaria y con una de las inflaciones más altas situada en el 4,20%. Los agregados del PIB tampoco lo están haciendo mucho mejor: el consumo de los hogares crece al menor ritmo en doce años, situándose en el 1,80% interanual; mientras que la oferta industrial ya ha retrocedido un 0,30% en el primer trimestre. La fortaleza del euro resta competitividad a nuestras exportaciones fuera de la Unión. El déficit comercial se ha incrementado un 20% interanual, en gran parte debido al encarecimiento del petróleo ya que somos un país que importa el 80% de la energía que consume. El barril de Brent (el crudo de referencia en Europa), ha registrando incremento interanual superior al 80%. La caída del consumo en el área de países de la OCDE no se ha notado ante la gran presión de demanda de los países emergentes, si a esto le añadimos los temores a una escasez de oferta y al descontrolado factor especulativo, hacen que el precio del barril haya tocado máximos estos días.

La cuestión es, si ante una brusca desaceleración económica en Europa, el BCE dará prioridad al control de precios y a la credibilidad o flexibilizará su postura, al igual que la FED estadounidense y bajará los tipos para potenciar la economía ante el pozo de una posible recesión.En definitiva el precio del oro negro va a ser el que marcará el camino en los próximos meses. Una hipotética corrección moderaría la inflación, mientras que un repunte a máximos impediría una bajada de tipos, bloqueando así cualquier margen de maniobra por parte del BCE.

Luis Bautista Cervela, Economista.